Egipto y yo xD
Antes de llegar al segundo patio pasamos por la llamada sala de las estatuas.
Los marcos de la entrada a la puerta de acceso a la cámara de las estatuas muestran al futuro monarca sentado frente a una mesa de ofrendas:

El relieve de la izquierda tiene la gracia de que alguien le añadió un uraeus un poco chapucero, porque si no te fijas no se ve. Así que no creo que lo mandara tallar el mismo Horemheb:
Reinando Ramsés II en esta sala se estableció culto a un Horemheb divinizado, ya que los ramésidas lo consideraban algo así como el propiciador de su dinastía. Por todos los datos que tenemos se cree que a falta de hijos propios, Horemheb eligió a otro colega militar como sucesor, Paramessu, que fue el fundador de la XIX Dinastía y conocemos con el nombre de Ramsés I.
La expedición anglo-holandesa descubrió otra bella estatua de Horemheb y posiblemente su esposa Amenia. Como podemos ver faltaba la cabeza de Horemheb, pero su esposa (aparte de la nariz) estaba intacta:

Al poco tiempo de su descubrimiento, algún vándalo seccionó y se llevó la parte superior del torso y la cabeza de la mujer, que vete a saber donde estará ahora.
Lo que queda de la estatua podemos verlo en el Museo de Luxor:

Fuente:
http://www.sca-egypt.org/eng/RST_Horemheb_Pair.htm
En la sala de las estatuas nos encontramos con un sacerdote ofrendando incienso a Horemheb. Detrás de Horemheb se encuentra el escriba del ejército Sementaui, al que nuestro general debió tener gran aprecio para representarlo junto a él, aunque con el tiempo alguien sustituyó su nombre por el de un tal Ramose:
Sementaui:

Los restauradores se lo han currado un montón para reproducir partes de la tumba que están en otros museos. Las copias se distinguen bastante bien, como esta de Horemheb en actitud de adoración antes de que empiece su desfile de victoria.) Los originales de estas pilastras se encuentran en el British. Estas pilastras se colocaron en el segundo patio de la tumba de Horemheb, marcando una serie de relieves. En ellas están escritos himnos de adoración.
Aquí debió reposar alguna de las estatuas de Horemheb:

En este otro nicho para estatuas un copto grabó unos pies:
Las paredes del segundo patio contienen secuencias de imágenes que representan el triunfo de Horemheb como general victorioso.
El desfile de los nubios es magnífico:
Los funcionarios con el detalle del calvito y sus plisadas túnicas hinchadas, adorable:
Un grupo de ordenado por parejas de cuatro escribas está sentado con las piernas cruzadas en el suelo. Anotan en sus respectivos rollos de papiro los pagos de los tributos que recibe el rey. Ante ellos se encuentran los cestillos en los que portan sus utensilios de escritura. Detrás de ellos otros dos funcionarios alzan la vista hacia una casi desaparecida imagen de Horemheb, que vigila atento la larga fila de prisioneros:
Los escribas son bellísimos, y aún puede verse en ellos restos de pigmentos
